Los combustibles volvieron a aumentar en Tucumán, en línea con la política de ajustes graduales que la compañía comenzó a implementar. De acuerdo con los valores actualizados, en las expendedoras de YPF el litro de nafta Súper cuesta $ 1.923, mientras que la Infinia se ubica en $ 2.032. En el segmento diésel, el Diesel 500 pasó a $ 2.073 y el Infinia Diesel a $ 2.192.

La suba se da apenas días después de que YPF anunciara la puesta en marcha de un sistema de “precios dinámicos”, con el objetivo de amortiguar el impacto de la volatilidad internacional del petróleo en los surtidores locales. La medida se inscribe en un contexto de fuerte escalada del crudo a nivel global, en el marco del conflicto bélico en Medio Oriente. Frente a ese escenario, la petrolera estatal definió una estrategia de ajustes graduales para evitar traslados bruscos al consumidor.

Prudentes

El presidente de la compañía, Horacio Marín, había explicado la semana pasada que el esquema contempla la aplicación de “micropricing”, una metodología que busca suavizar las variaciones del mercado internacional y aportar previsibilidad a nivel local. “YPF no va a generar cimbronazos en los precios. Somos prudentes y estamos honrando nuestro compromiso honesto con los consumidores”, había asegurado en sus redes sociales. Desde el punto de vista técnico, la estrategia se apoya en la utilización de un promedio móvil, conocido como moving average, que permite atenuar tanto los picos de aumento como las bajas abruptas, generando una curva de precios más estable en el tiempo.

Volvió a subir la nafta en Tucumán: cómo quedaron los nuevos valores

Para los expendedores, la preocupación no se limita únicamente a la volatilidad del precio del petróleo, sino también a las repercusiones que una suba sostenida del crudo puede tener sobre toda la cadena económica, desde el transporte hasta el costo de las materias primas. En ese sentido, el presidente de la Federación de Empresarios de Combustibles de la República Argentina, Hernán Landgrebe, reconoció que el sector observa el contexto internacional con inquietud. “Estamos preocupados como todo el mundo. Por las características del conflicto, es una guerra económica también, ya que el incremento del petróleo crudo impacta en el comercio, los fletes, las materias primas y, por supuesto, en los combustibles”, sostuvo en diálogo con el sitio especializado Surtidores.com.ar. El dirigente explicó que cualquier alteración relevante en el precio del crudo repercute en múltiples sectores de la economía global, y el mercado energético suele ser uno de los primeros en reflejar esos movimientos.